No recuerdo donde había dejado lo expuesto en la situación de Nicolas Maduro y su captura por parte del gobierno estadounidense; esto producto que, al ingresar al blog, milagrosamente el Internet se fue y no puedo enlazarme mientras no exista vinculación del aparato a la red, ya sea el modem o por el sistema del celular. Es curioso que cuando se desea escribir algo que al parecer, no les gusta o no les conviene a los grupos enquistados en el poder, te deniegan los accesos, como si fuera el signo nazi, de la Esvástica, utilizada por estos en la década de 1930 a 1945, como un símbolo vetado por su representación perversa cuando los autócratas alcanzan el poder, hoy las ideas, que molestan o llegan alterar lo establecido por las clases políticas enquistadas en la estructura socio-política del país y por que no decir, también, de las mafias que dirigen el devenir del mundo post Segunda Guerra Mundial, amparadas en dos ideologías que se muestran opuestas, cuando en realidad son dos formas de comprender la economía, donde se observa en una Mayor participación del estado y menos del entorno privado, la cual abusa de ideales como la libertad, la igualdad entre los humanos, en tanto, su contraparte, expone que debe disminuir el estado y dar mayor responsabilidad al mundo privado, como fuente generadora de riqueza.
En esta pugna donde todo entra en juego
maniqueo y perverso, donde las percepciones sobre el bienestar de los hombres
en cada país, en ambas ideologías, con el fin de la Guerra Fría, desaparecen,
transformando a estos, nuevamente en una plebe que debe estar sometida a
entregar el beneplácito a quien ostenta el poder hegemónico dentro de un
territorio. Lo que antes fue el Rey, y los nobles con sus títulos, de Condes,
Marqueses y duques, hoy se transforman en presidentes, primeros ministros,
gobernadores, intendentes, alcaldes, concejales e incluso parlamentarios
(entiéndase en Chile como Senadores y Diputados por ser su Congreso,
bicameral). Incluso los jueces del poder judicial, se transforman en seres con
poder omnímodo y casi divino, intocables y con la capacidad de encontrarse por
sobre el bien y el mal.
En este entorno socio-político y económico de
cada país, el cual será ejemplificado por el de Chile, al vivir dentro del
territorio que da vida a este Estado y ser parte de su Nación, acatando y
respetando su soberanía interna y externa que le permite tener vida como sujeto
internacional público, dentro del entramado mundial que rige aparentemente las
Naciones Unidas y cuya sede se encuentra en la potencia planetaria que se ha
venido conformando desde las guerras por la Independencia de Cuba y Filipinas
que Estados Unidos les otorgó. Estas fueron junto con Marruecos, los últimos
territorios coloniales de España en el planeta (1890), misma época que Chile y
el poder establecido en su Congreso, volvió al país a tiempos parecidos a los
existentes previos a la época portaliana, producto de la revolución del
Congreso con apoyo de la Armada y parte del Ejército contra Balmaceda. Chile
quedaba nuevamente y totalmente supeditado a las importaciones de productos,
que en ese entonces aún provenían de Europa y Estados Unidos, y hoy lo hacen de
países asiáticos donde destaca la República Popular China, más conocida como
China Comunista.
Mientras quienes ostentan el poder económico, político e incluso aventuro a decir el cultural en Chile, expresan de la boca para afuera que se alcanzara el desarrollo sólo con empresas de servicios y una actividad laboral cada día más precaria, donde el chileno de clase media ha visto perder todas las garantías sociales que se habían ganado desde hacia años y luchas sociales. Hoy desaparecen todas estas garantías y los habitantes del país se encuentra en una situación que lleva a ver que cada chileno es extranjero en su propia tierra, obligado a buscar trabajos cada vez más precarizados y donde los contratos indefinidos quedan en el entramado del nepotismo que empresarios y políticos establecen como red de seguridad y protección para seguir sosteniéndose y vegetando como remoras de la mayoría.
Esta acción dentro del sistema neoliberal,
conllevan a la gente a dirigirse hacia la izquierda y pensar que la pregonada
igualdad es posible y la libertad denegada por un sistema esclavizante y
empobrecedor de la totalidad de la población, en beneficio de las clases
políticas y económicas existentes y enquistadas en la pirámide del cuerpo
socioeconómico chileno, permiten que los juegos retóricos seductivos y
persuasivos que utilizan los “dirigentes” políticos caigan en un suelo fértil
de personas que sueñan con mejorar sus situaciones y el retorno a tiempos donde la sociedad solía
ser mas preocupada por el bienestar de cada habitante de esta largo y angosto
territorio. Hoy la mencionada por los medios de comunicación como “clase
política”, demuestra unos niveles de corrupción, trafico de influencias y
engaño a la población donde las “fake news”, de los medios electrónicos superan
el molde de las informaciones falsas emitidas por los sistemas tradicionales de
emisión de noticias y notas de carácter masivo, como la radio y las
audiovisuales vinculadas al broadcasting.
La clase política tiene un sentido de protección de los suyos, que libros como “Impunidad Diplomática”, de Francisco Martorell o eventos como el caso Spiniak, no afectan a los políticos y empresarios implicados; lo mismo ocurre con el tráfico de drogas, donde los que están implicados ya sea por consumo o comercio, producto a su mentalidad de obtención del máximo de utilidades al corto plazo y de una inversión mínima que les permita ganancias de casi el mil por ciento de lo invertido, se evita que salgan a luz pública o caigan en procesos judiciales. Mientras las leyes penales a la mayoría de la población son drásticas, para los sujetos implicados en el juego político-económico que transgreden las leyes y afectan a miles de personas reciben sólo sanciones de carácter moral, como cursos de ética; o, por agredir a una mujer en plena avenida en Departamental, en Santiago, el hermano del ex presidente recientemente fallecido por accidente aéreo, recibía la determinación judicial que debía efectuar labores sociales en la comuna donde ocurrió el suceso, mientras por este último evento a cualquier persona recibe el castigo de pago de indemnización por daño a la moral y si la afectada tuviese en la constatación de lesiones alguna cortadura o moretón, el sujeto sufriría un proceso donde podría sufrir un tiempo carcelario, pero el trafico de influencias y el vinculo judicial con la parte oscura de los negocios y en un entorno político corrupto, queda a luz publica y produce un silencioso desazón que lleva a la gente a desconfiar de una derecha ignorante y que desea borrar la historia del país y declinarse hacia una izquierda que cada día demuestra ser los cerdos del libro de George Orwell, “La Rebelión en la Granja”.
Si bien la historia escrita por George Orwell,
transparenta de una manera procaz el actuar de la gente de izquierda, que ante
el profundo malestar por el proceder de los individuos de derecha, son estos
últimos con su proceder que muestra transgredir las normas y las leyes logradas
para un buen vivir público dentro de la sociedad imperante, lo cual queda
refregado en las exposiciones que hacen como si fuera el máximo de la
erudición: “una vez hecha la ley, hecha la trampa”, “las leyes fueron
hechas para romperlas” y “quien no abusa de su poder, mal político o mal
empresario o mal oficial , es”.
Es el profundo desconformismo y situación de precariedad que lleva a la gente a realizar estallidos sociales y en Chile eso está regulado por el acto eleccionario que lleva a los sujetos a votar según su grado de desconformidad hacia uno u otro bando. Por ello, la gente cada cuatro años vota por el bando contrario, llegando incluso a elegir nuevamente para la primera magistratura a personajes que no les convenció el primer mandato de cuatro años que tuvo. Por ello no causara extrañeza que Boric vuelva a presentarse y la mayoría de la gente vuelva a elegirlo, pero eso no significa que elijan otro gobierno de manera continua de extrema izquierda, porque el chileno en su inconciencia histórica adherida a su ADN, es intrínsecamente liberal, producto que bajo esa ideología se obtuvo la emancipación del país.
La derecha chilena para encubrir sus acciones vinculadas a un proceder más vinculados a cosas ilegales y de corrupción, levanta banderas en contra del comunismo, el cual, no necesita de esto, para dejar traslucir lo que es y sus dirigentes más vinculados al capitalismo y el enriquecimiento a expensas de otros de la misma forma que han actuado los sujetos de toda la clase política existente en Chile, cuyo proseguir los pasos de la novela “El Gatopardo”, los lleva aparentar que habrán cambios, pero que en realidad no variarán nada. Para mi, Kast será más de los mismo al igual que el momento que llegó la democracia, con Aylwin como presidente, en un aparente cambio de sistema de gobierno, nada varió. Y cada día la población de Chile ha visto como ha ido decayendo su bienestar y la precariedad laboral en aumento. Hoy los profesionales sufren lo mismo que los temporeros, contratados por proyecto de carácter anual, es decir, por una temporada, quedan supeditados a las determinaciones de jefaturas que a veces obran más por simpatías que por el cumplimiento de labores y la proactividad, eficiencia y eficacia de las personas.
La clase media en el país ha desaparecido, del mismo modo que se esfumo en Venezuela con la aparición de los gobiernos de carácter socialistas, encubiertos con el apellido de su prócer, Simón Bolívar. Mientras Chávez los gobernó, el país mantuvo un aparente nivel socio económico, que su heredero Nicolas Maduro, aceleró a niveles que empobreció de manera preocupante a Venezuela, país cuya riqueza minera y petrolera es codiciada por cualquier Estado en el mundo. Del mismo modo que los políticos de derecha atacaban el comunismo de la URSS, de Cuba y también el de Venezuela. Este ultimo país, por medio de su gobernante, realizaba lo mismo contra los presidentes de derecha existentes en los países de Latinoamericana y obraba interviniendo en las actividades políticas de los otros países, incluso sus discursos, de un temperamento digno del sol tropical, mostraban ese proceder. El respeto a la libre determinación de los pueblos, no fue respetado, pues el concepto “pueblo”, obligaba a los países a unirse en la cruzada del socialismo, donde la igualdad y la libertad eran los conceptos centrales creativos para convencer a la gente. Uno donde los países que caían en ella mostraban una igualdad donde había “sujetos mas iguales que otros” y la libertad era pensar según los preceptos del adoctrinamiento establecido, que llevan a imaginar un proceder expresado en la novela “Orwell 1984”.
La dirigencia cubana que mantiene los preceptos marxistas y la exportación de la revolución socialista, encontró en Venezuela un Estado que no sólo los sostenía económicamente, sino que permitiría expandir la revolución a los otros estados, obviando que estos ya habían logrado su independencia a principios del siglo XIX, por méritos de sus propios habitantes a diferencia de Cuba que fue pobra de los Estados Unidos y por ello la revolución contra Fulgencio Batista, fue vista por los habitantes de la Isla como el acto que les dio la independencia. Fidel Castro se transformaba en un prócer de la patria, tal como lo es en Chile, Bernardo O´Higgins; en Venezuela, Ecuador y Colombia, Simón Bolívar; Artigas en Uruguay; Belgrano, Pueyrredón, San Martín en Argentina.
La exportación de la revolución de la forma venezolana, era generando alteraciones en los otros estados, mientras Nicolas Madura, ofendía y amenazaba a los otros países y a sus gobiernos, rompiendo las normas mas básicas del Derecho Internacional Público y el respeto a la libre determinación de los pueblos para elegir la forma de administración que los dirigirá. Respaldando su accionar con el ingreso de sujetos pertenecientes a agrupaciones vinculadas al narcotráfico, el sicariato, trata de personas y tráfico de armas. Estos últimos se vincularon rápidamente dentro de los entornos político-empresariales de países que en el Libro de Francis Fukuyama, “La construcción del Estado”, expone como estados fallidos, carentes de un sistema fuerte , con objetivos claros y un sistema productivo o manufacturero transformador de materias primas en bienes finales, con una capacidad de negociar y colocar su producción en otros países, donde los niveles de corrupción casi no existiesen y su población respetuosa de las normas y leyes, con un poder judicial, donde se rija por las leyes establecidas y no por la idea monetarista que ha modificado a las anteriores transformado el aparato de justicia en un verdadero centro comercial, que beneficia a algunos en detrimento de otros. En esos sistemas, la exportación revolucionaria venezolana generaba un gran deterioro socio económico.
Es esto último, preocupo a Donald Trump, cuyo país se encuentra con altos niveles de consumo de droga y trafico de ella. La DEA ha sido incapaz de frenar el accionar de los carteles, que, como un Leviatán al cortarle un brazo, le aparecen dos o más, muchos más fuertes y agresivos. Los submarinos que eran, aparentemente construidos en Colombia, aparecían navegando en el Océano Atlántico hacia Miami y Florida. No sólo estos, sino también embarcaciones de superficie, burreros que volaban en distintas líneas aéreas hacia los EEUU, e incluso avionetas que volaban horas hasta llegar a aeródromos dentro de Florida, Miami, Texas, Colorado e incluso Nuevo México. Junto a ello, la industria norteamericana en franco declive, dejando que toda la producción manufacturera de ella, al igual que otros países desarrollados, es elaborada en la China Comunista y otros países asiáticos. Lo único que aun sostiene al país del Norte son los estados existentes en su patio trasero y por ello el ver a un estado que estaba alterando a estos, debía de ser frenado.
El Derecho Internacional fue transgredido, al realizar el rapto de un presidente por otro Estado, aunque la causa se muestre justa y necesaria, no se respeto lo que las Naciones Unidas en su Carta Fundamental, de la cual Estados Unidos es uno de los cincuenta países que la redacto y firmo, estableció entre el 25 de abril y el 26 de junio de 1945. Aunque Nicolas Maduro tampoco lo hizo con los estados de nuestra América Latina, tuvo grandes niveles de injerencia, llegando en Chile a matar a un oficial venezolano radicado, para acallarlo y no hablara cosas que tal vez vio, conocía o sabia; también el vínculo con el “Tren de Aragua”, cuyos tentáculos se propagaron profundamente en la sociedad chilena que carente de fuentes laborales, han llevado a una gran mayoría de sus habitantes a establecer negocios locales de ella. Y no me extrañaría que aportara tanto a nivel económico como logístico al estallido social chileno, como asimismo que Boric, una vez que llegará a la presidencia, devolver estos capitales.
Ya el presidente saliente en Chile y su conglomerado político está delineando su actividad, como grupo opositor al entrante, fortaleciendo su vinculo con agrupaciones de sujetos estereotipados de “lumpen”, con los cuales retornaran a las acciones que llevaron al estallido social, con la finalidad de retomar el gobierno del país y así avanzar hacia un sistema vinculado a ideologías marxistas. No son las ideologías en su expresión literaria y filosófica, las malas o perversas, sino de la forma que las interpretan y llevan a cabo quienes dicen ser partidarios políticos y militantes de aquellos partidos que dicen profesarlas. Son en sí, el actuar de los sujetos que transformados en autoridad dentro de las organizaciones políticas, las que conllevan a la gente a optar por el bando contrario, producto del profundo desconformismo que ha generado el proceder corrupto de quienes hoy tibiamente se muestran partidarios del legado de la dictadura militar, llegando a escuchar en uno de sus “lideres”, la majadería que él era “aliancista-bacheletista”, en clara referencia a pertenecer al bando derechista y partidario de la concertacionista presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Esa es la clase de políticos que posee el país y que Nicolas Maduro desnudo con sus discursos y proceder por desestabilizar el país, importando a Chile la revolución socialista a través del expresidente y de los partidos de extrema izquierda de reciente creación, que al parecer se muestran más radicales que el mismo Partido Comunista de Chile (PCCh).
Cuba ha soñado con exportar su revolución a los países del Caribe, Centro y Sur de América, obviando la historia de estos países y el proceso transformador que se inicio con la independencia obtenida a principios del siglo XIX, mucho antes de la que obtuvo el país caribeño, gracias a la intervención estadounidense para acabar con el imperialismo español dentro del continente americano. Era parte de lo que conocemos hoy como Doctrina de Monroe, la cual, se basa en un discurso hecho por el presidente norteamericano de ese apellido. El aislamiento al cual ha estado sometido Cuba, desde antes de la crisis de los misiles, y a la cual se han opuesto México y España en el área occidental y el apoyo de la ex URSS y sus países satélites, le han permitido a la isla generar un sistema crítico, de una sociedad donde la carestía en su población, al parecer, es su patrón y principio revolucionario, mientras su elite vive holgadamente.
Es curioso que en los países que han aplicado el sistema neoliberal, muestran en sus grupos políticos y económicos la misma forma de conducirse, al pensar sólo en la obtención de la utilidad a corto plazo y exponer la idea de lograr alcanzar el desarrollo sólo con empresas de servicios, cerrando todas las industrias manufactureras o transformadoras de materias primas en bienes finales. Esto demuestra, al parecer, una conducta que está impregnada en las personas nacidas en estas regiones, donde más que la obtención de conocimientos y el fortalecimiento de su cultura e historia, son aminoradas, generando en los sujetos que conforman cada Nación, que permitió la construcción de las Republicas independientes, avergonzarse de ellas, y por ende pierden el Norte de saber de donde vienen y cuál es la ruta que deben proseguir para mejorar su existencia, tanto pública como personal, dentro de un territorio determinado, y que posee una soberanía interna y externa.
La clase de gobernantes que han asumido la dirección de los países en América Latina, como es en Chile, han demostrado un proceder donde el ser pusilánimes, es la clave de su administración y forma de proceder. Esto ha facilitado a partidos políticos y movimientos de insurrectos y agrupaciones de Narcotraficantes, a las cuales les diré: mafias dedicadas al trafico de drogas, trata de personas, de órganos y de armas. En Chile, al parecer facilitaron en plena crisis de 1978 y cuasi guerra con Argentina, que deseaba aplicar su “Plan Soberanía”, los canales de transporte y comunicación utilizados fueron los mismos que hoy utilizan las mafias narcos y el ingreso de ilegales al país.
Maduro utilizó el intervencionismo que hizo Piñera. No respetando la autodeterminación de los estados por los gobiernos que los administran, al realizar una acción encubierta que buscaba desestabilizar al régimen chavista y bolivariano de Nicolas Maduro, al tratar de acabar con este bajo el mando de ayuda humanitaria que en el sector de Cúcuta, limítrofe entre Colombia y Venezuela, los convoyes con medicamentos y alimentos, no alcanzaron a cruzar el puente, quedando todos los productos en el limbo de no saber a donde fueron a parar, al no poder ingresar a Venezuela, tal vez, fueron vendidas las farmacias colombianas y comercio minoristas. Lo único claro que esto llevó a Maduro a limpiar sus cárceles y generar un exilio masivo hacia los países que habían intentado derrocarlo. Chile se vio inundado de exiliados venezolanos que ingresaban por las vías legales de ingreso al país y los pasos no autorizados existentes en esta larga y angosta faja de tierra.
Chile quedaba atado de manos, por la Convención de los Derechos Humanos a los cuales adscribió en tiempos de Aylwin, como, asimismo, a toda convención que daba fuerza las minorías dentro del país. Cada firma amarraba al país e impedía que las fuerzas policiales actuaran ante las protestas, cuyos niveles de violencia iban en aumento hasta llegar al estallido social. Los Derechos del Niño impide que los NNA en las Instituciones preocupadas de tutelar su bienestar y desarrollo, se transforman en centros que incentiva los actos delictuales y antisociales de ellos y los procesos de integración sólo permiten ver como niños y adolescentes con problemáticas psicológicas y sociales, de carácter más vulnerables, son arrastrados por delincuentes juveniles e infantiles a eventos reñidos con el bienestar social. Hábilmente la izquierda ha comprendido esto y ha buscado la forma de atraer a estos NNA, hacia su ideología, incentivando su actuar y estableciendo vínculos con las mafias de trafico de drogas. Esto llevó a Nicolas Maduro a tener un aliado que facilitaba el desestabilizar a los estados “fallidos”, y sus administraciones cuyos gobernantes tecnocráticos e ignorantes de la historia de sus propios países, permitían en la aparente democracia institucionalizada, que al amparo de IDDH y la aplicación de las convenciones , esta masa de jóvenes aplicaran su derecho a protestar. En los países como Chile las minorías tienen mas derechos y quienes infringen las leyes apelan a ellos y no los deberes que contrae el existir en una sociedad-
En Chile los sujetos abocados a la delincuencia, la cual ha ido en aumento, producto de la escasez de trabajos dignos y sólo la existencia de precarios y temporales, han encontrado en el narcotráfico y actos vinculados a acciones antisociales, un sistema que los nutre de dinero de manera constante y sin mucho esfuerzo. El cierre de las industrias, como lo ocurrido con la usina de Huachipato, donde ninguno de los candidatos a ser presidente para los años de 2026 a 20230, expuso esta problemática de grandes proporciones al dejar a miles de personas del Gran Concepción cesantes, sólo se dedicaron a una chimuchina banal, que nada ofrecía a la ciudadanía, más que el discurso que viene arrastrándose desde hace años, disminuir la delincuencia…
Maduro y sus asesores cubanos e informantes chilenos de la extrema izquierda, permitieron utilizar las debilidades de la codiciosa “clase política y empresarial” chilena, y explotar la pauperizada sociedad chilena con una educación tan empobrecida y encubierta en un aumento de horas y la prohibición de dejar repitiendo a las personas que no alcanzan a cumplir los mínimos establecidos por programas para aprobar el ramo, llevando a obtener profesionales con característica de “analfabetos-doctos”, lo primero por que no saben sumar, restar, multiplicar y dividir, carecen de comprensión lectora y menos exponer sus ideas. Los neologismos sirven al chileno para subvertir su ignorancia léxica al suplir estos por palabras que olvidan o no saben.
Un país tan destruido o socavado por su propia clase política y empresarial, se transforma en un caldo fácil de beber para ideologías foráneas y personajes tan brutos y básicos como Nicolas Maduro. Dejan en claro las inoperancias de quienes ejercen autoridad dentro de los poderes del Estado chileno.
El intervencionismo de Maduro en los otros estados latinoamericanos han sido gran parte culpable de los gobiernos que han administrados nuestros estados. Y lo realizado por Estados Unidos y el actuar, aparentemente siniestro, de Donald Trump, es debido a la pusilanimidad de los gobernantes de nuestra América, que han permitido todo evento que altera la existencia de nuestros países, afectando no sólo su soberanía externa, si no, también la interna y la cultura, educación y procesos industrializadores de cada uno de ellos. Lo vergonzoso es como las autoridades que habían callado mientras Maduro y el gobierno bolivariano de Venezuela afectaba a los países de la región, ahora aparecen hablando con una aparente erudición a favor o en contra de la acción quirúrgica perpetrada por las fuerzas armadas estadounidenses; claro está, que contaron con apoyo de la interna política del chavismo y sistema de protección o seguridad de Nicolas Maduro.
¿Intervencionismo hasta que nivel? Si ya los cuadros de seguridad de Nicolas Maduro estaban formados por militares cubanos y el presidente venezolano exportaba a los diferentes países latinoamericanos no sólo la revolución sino, también un sistema de mafias de narcotráfico que se enquistaban en estos estados, como Chile, apoyados por grupos políticos y económicos, que recibían un estipendio que miran, aún, como una ganancia de corto plazo, con bajo riesgo de perdida de la inversión entregada.
El intervencionismo estadounidense, llevan ahora, a establecer una presión a los estados fallidos de América, de transparentar su actuar y exige a los ex presidentes y presidente y a sus conglomerados, a exponer a sujetos enquistados dentro de la “clase política” y empresarial del país, y su grado de involucramiento en este coctel de actividades antisociales, que han dañado en profundidad a la sociedad chilena. Casos como el de Hermosilla, cuyas aristas se introducen en todos los poderes del Estado y en la escasa y pobre industria chilena, junto a su minería. Hacen que todo quede en tela de juicio y las leyes establecidas, como la libertad de ir a votar, son manipuladas por las autoridades, cuando ven afectada su hegemonía.
Al final la acción norteamericana que transgrede el Derecho Internacional, y la Carta de las Naciones Unidas firmadas a finales de junio de 1945, llegan a sumarse, como parte de otras actitudes de gobiernos perversos que abusan de su población, de la misma forma que lo hacían los cerdos con los otros animales de la Granja, en el libro “La Rebelión en la Granja” de George Orwell. Una Granja que está conformada hoy por todos los países de América y cuyos porcinos optan por decirse de derecha o izquierda, según su conveniencia, mientras los demás animales, -léase ciudadanos-, sufren del abuso que estos cometen como “clase política y empresarial”, y la aparente falta de autoridad de gobernantes y judiciales de cada país. Al final las declaraciones del detenido Nicolas Maduro, irán dando luz a estas redes que explotaron la codicia y abuso de los dirigentes que alcanzan cuotas de poder en los ámbitos empresariales y políticos dentro de cada país. Y no será extraño saber que ex presidentes estén involucrados en redes de narcotráfico y en procesos de exportar la revolución a su país y a estallidos sociales perpetrados por el lumpen que protegidos por IDDH, debiliten a las fuerzas policiales en su función de prevenir y de aplacar los actos de violencia que surjan. Cabe recordar que el IDDH opera en estados donde aún existen dictadura y como mecanismo para frenar el abuso de sus autoridades por medio de las fuerzas de represión existentes en ellas. Mientras en Chile fueron sancionados Carabineros, en Venezuela los movimientos armados que baleaban a quienes protestaban por los abusos y el empobrecimiento que iban viviendo, no eran ni siquiera mencionados por el Organismo de las Naciones Unidas y menos por la OEA. La idea de democracia es tan débil que permite los actos más inmorales cuando son cometidos por el bando al cual se pertenece y deben ser sancionados cuando son utilizados por los grupos contrarios.
