LOS INVISIBLES DE LA CESANTÍA:
LOS QUE CAMINAN CON MOCHILA Y CARPETA Y NADIE VE Usted no necesita ir al INE para ver la cesantía. Vaya a la OMIL de Chillán, de Los Ángeles, de Temuco. Llenas. Vaya al SENCE regional. Lleno. Vaya a la calle, ahí encontrará tres tipos de cesantes que el país bodega creó y que nadie cuenta: El mendigo nuevo. No es el de siempre. Es el que pide plata en la esquina con vergüenza. Trabajó en la construcción, en la cosecha, en el aserradero que cerró. Ahora pide. El bien vestido invisible. Ese es el que más duele. Anda con mochila, carpeta, camisa planchada, zapatos lustrados, caminando. Va a dejar currículum donde ya no reciben currículum. Camina todo el día. Nadie lo ve, pero está. Es el cesante con título técnico-profesional que no encuentra donde aplicar su oficio. El que ya no busca en el diario. Antes, La Crónica de Chillán tenía dos páginas de avisos económicos. La Discusión, otra. Hoy no hay. Todo se digitalizó, se escon...