Hoy 11 de septiembre, fecha importante para el
país, porque en este día hace 52 años, ocurrió un acontecimiento que cambio la
vida de todos los chilenos y supuestamente marco un legado de un nuevo devenir
para el país y estableció una dictadura castrense de 17 años, transformada en
un régimen autocrático, que puso a la persona de Augusto Pinochet en un
“tránsito histórico”, que lo establecería como uno de los dirigentes más
relevantes dentro de la historia moderna de Chile.

La historia de los eventos que ocurrieron en
Chile, que lo cambio de Golpe, llevan a imaginar que durante los tiempos -
breve, por cierto-, del presidente Salvador Allende, se vivía un proceso
libertario que estaba demarcando la vía para que caminara “el hombre libre”.
Una que estaba transformando a Chile en un Estado caótico, sin destino claro y
a la deriva. La población sometida a una suerte de hambruna que evocaba los
años de Guerra Mundial en Europa, con colas para obtener un pollo, algo de
harina, de aceite y otros insumos para satisfacer las necesidades básicas del
hombre. La culpa, como en todo, es endilgada a los empresarios que comenzaron a
acumular la producción y generar la crisis, otros a la Unidad Popular, y su
sistema de control de abastecimiento que llevó a almacenar las producciones de
una industria agro alimentaria de carácter mixto, es decir, un porcentaje del
Estado y el otro de entes privados. Chile desde principios de siglo XX, que
estableció un sistema mixto en su economía, uno donde el esfuerzo de privados y
del Estado se mancomunaban por tratar de sacar al país de la crisis de 1929,
que sufrió en grandes proporciones el Estado chileno.

Esta acumulación de productos, sólo permitió el
surgimiento de un sistema paralelo, vinculado al mercado negro; uno que seria
el pie para establecer otros mercados de carácter ilegitimo y que incentivaban
a la corrupción. Chile se movía al baile de protestas y desmanes, que sólo
destrozaban todo lo público que permitiría al ciudadano poder transitar
libremente en lugares que lo invitaran a ocupar los espacios de las ciudades y
que el proceder de grupos que ideologizados por las tendencias que se
levantaron post Segunda Guerra Mundial, que se conocería como “Guerra Fría”.
Una de carácter polarizado, donde se miraba a dos polos en conflicto, que
pugnaban por querer que: Aumentara más el Mercado y menos el Estado en el
entorno de la economía o menos Mercado y más Estado. Posiciones que se miraran
como de tendencia socialista o comunista; que para los liberales eran lo mismo.
O De tendencia Fascista y /o capitalista para quienes pensaban soñaban con un
mundo tan igualitario, que no percibían que se mantenía un grupo en el poder de
hasta lo que uno puede pensar.

En esa tendencia, que hacia olvidar que la
independencia de Chile se logró gracias a las ideas liberales y revolucionarias
que surgieron en los tiempos de las revoluciones industrial en Inglaterra y
otros países, incluido Estados Unidos, y los preceptos burgueses de la
revolución francesa. El chileno, se transformaba en un hombre masa, proclive a
ser dirigido hacia los colores que más “cantos de sirena”, realizaran. Y en eso
las ideas revolucionarias, dentro de una América que se transformaba en una que
ofrecía un turismo revolucionario, tan atrayente como útil para el merchandising
político, pero con poca consistencia en su oferta a los países latinoamericanos
acostumbrados a una especie de sometimiento latifundista, donde los capataces
ejercían el dominio y la fuerza con las cuales someter a los hombres que por un
tiempo se ofrecían en los diferentes campos y haciendas para trabajar en ellas.


Aquellos capataces, serian los mismos que
apoyarían a uno u otro bando y al ver que había uno ganador se plegaban a este
para seguir realizando sus tareas de sometimiento a los demás. La brutalidad
post golpe de Estado se debió a los individuos cuya mentalidad de capataz, tal
vez por herencia o hábitos mal enseñados, se dedicaron a la persecución y
castigo contra todo individuo que tuviera un olor diferente, que ellos decía
“olor a comunista”. Uno que se generaba en las ciudades burguesas, de lentes,
adoctrinamiento, cursos de oratoria y técnicas persuasivas, que uno y otro
bando utilizaban para mostrar el paraíso soñado, con el cual, todo chileno
deseaba vivir y que se había perdido en las guerras de la emancipación, al
perder ese pasado colonial de libre tránsito donde la gente salía a conversar y
establecían reuniones donde se debatían las diferentes visiones por ver al país
mejorar. Esto último en las familias mas menos arraigadas en la historia del
país se estilaba y se veía que las ideologías sólo eran una forma de ver al
mundo y que podían contribuir en avanzar a recuperar aquel mundo perdido en la
guerra por la independencia de Chile. La cual no sólo contribuyo a la
independencia del yugo español, sino también al desorden político y social, que
llevaba a los campesinos que habían perdido todo en las guerras a tomar el
partido que sostenían partidas de guerrillas, como la los hermanos Pincheira.

Chile había quedado totalmente quebrado en las
guerras por la independencia y su aventura por libertar al Perú, las siguientes
guerras contra la Confederación y las revoluciones al interior del país, iban
demostrando la profunda desazón que generó el esfuerzo libertario chileno, el
cual no logró normalizarse hasta bien entrado el siglo XX. “el patear la pelota
para adelante”, como se dice para evitar que algo repercuta en un momento
critico y se pueda ganar tiempo, se aplicó en demasía, intentando ordenar al
Estado que ya con Portales vio un pequeño atisbo de ello. La guerra contra
España en 1860 y después la conocida en el país como Guerra del Pacífico
(1879-1884), contra Perú y Bolivia, que permitió a Chile, “recuperar”,
territorios que antes habían pertenecido a estos otros dos países y que se den
considerar como pago a los esfuerzos de guerra en los cuales se vio afectado el
país más largo y angosto del mundo.

Chile ha vivido muchas crisis y se ha teñido
más de revoluciones y golpes de Estado, más que de una tradición republicana
con la cual, los políticos se ufanan de tenerla, y que les permite lucir los
ternos y corbatas mandados a hacer a sastres a su medida. Una medida que dista
mucho de la forma que han actuado hacia los que ellos representan, es decir por
quienes les dieron el voto. Y Aún hoy siguen procediendo de una manera que
evoca a los capos de la camorra italiana que se enquistaron en Estados Unidos
en tiempos de la ley seca…pero, en Latinoamérica es en los tiempos de la
cocaína, y otras drogas, de la mentalidad de la utilidad a corto plazo y de la
obtención del dinero fácil a costa de los otros. Chile lo sufrió con Balmaceda
que convertido en dictador en sus tiempos finales, producto de un Congreso que
deseaba la ganancia y la utilidad que le podía dar la extracción de guano y
salitre en la zona norte, dejando que empresas familiares de países como
Inglaterra, Estados Unidos, hicieran el esfuerzo en maquinaria y tiempo, en
tanto ellos, (los empresarios -léase
empresarios de aduana- y políticos enclaustrados en el congreso-, estiraban las
manos para obtener las utilidades deseadas con el mínimo esfuerzo personal y un
alto costo para quienes hacían la fuerza del trabajo.

Emilio Recabarren entre muchos otros, que
vieron esta situación y daño a la población en pos del beneficio personal de quienes
lograban llegar a los sitiales de los poderes del Estado, comenzó agestar
movimientos de carácter social, que, a pesar de ser endilgados de comunistas,
eran más sociales que políticos ideológicos y de conceptos como lucha de
clases. Eran en si uno que luchaba por mejorar la calidad de los trabajadores
del mundo minero y de paso del agropecuario.
Balmaceda se inmoló en esta idea de tratar de
lograr el progreso del país y de llevarlo a uno de industrialización y
verdadero desarrollo, que no sólo beneficiaria a quienes ostentaban alguna
cuota de poder, sino a toda la población. De ese recuero sólo queda el viaducto
del Malleco y el monumento de uno de sus más fieles seguidores, el General
Manuel Baquedano. Estatua que fue destruida en un estallido social que surgió
por el aumento de 30 pesos del Metro de Santiago, y que hoy a pesar que las
cosas han subido casi el 200% más del valor de ese tiempo, no ha existido
ningún nuevo estallido social. Esto demuestra que los movimientos sociales en
el Chile de hoy son instrumentalizados para el beneficio de los sujetos que
ahora se denominan “Clase política”.

El Golpe de Estado, fue un acontecimiento,
producto de una serie de hechos previos que se arrastran históricamente en el
país, desde su construcción como República de Chile. Los discursos que se
establecían en ese tiempo por quienes dieron esta acción de insurrección. Y se
expone insurrección, porque en Derecho Internacional, no importando el motivo,
cualquier acción contra un gobierno legítimamente establecido por elección
popular, se denomina así, Ahora los motivos por los cuales se dio, se deben
tener en claro, que en ese tiempo o momento hasta sujetos que eran, en un
principio, partidarios de la UP, aplaudieron lo realizado por las FFAA.

Que estuvo la CIA, el FBI
el gobierno norteamericano de Nixon y su mago negro, Henry Kissinger. Es
cierto, pero se debe mirar con una vista del momento histórico y la prevalencia
de la mentada “doctrina de Monroe”, originada por un discurso del Presidente
del país del Norte, en una asamblea, y que exponía en tiempos de la invasión
francesa a México, y el surgimiento del emperador del país azteca, Maximiliano,
como asimismo el litigio por la colonia rusa en los territorios de Alaska, los
cuales les fueron vendidos por Rusia al irrisorio valor de un millón de
dólares, cuanto en ella se encontraba una riqueza en minerales que dieron al
surgimiento a una segunda fiebre del oro en el hemisferio Norte de América.

Las causas del Golpe de Estado eran la
imposible situación que vivía Chile y su población, con una inflación tan alta
que superaba, curiosamente, los 200%, la serie de revueltas y protestas, como
los enfrentamientos entre personajes de izquierda y derecha en las calles del
centro de Santiago, o la muerte del general Rene Schneider. La sociedad chilena
estaba desatada, por una concepción ideológica extrema, que hacia intolerante a
los que pensaban de una forma contra los que diferían de ella.
La acción
militar llegó tarde, pero violenta, sin miramientos cuando estos perciben que
están en guerra, como fue lo propugnado por quienes fueron las cabezas
pensantes de este movimiento de insurrectos. Con esta acción, el país volvía a
su calma, que los chilenos añoran y evoca, lo que conocemos como pasado
colonial, de tranquilidad, confianza y trabajo.

Es esta libertad la que el chileno desea y los
años del régimen militar para quienes se dedicaron a vivir de su trabajo, de
aprovechar la tranquilidad de las calles en las ciudades y campos del país, fue
un tiempo de bonanza y aparente prosperidad. Aunque operaban de manera
siniestra aparatos represivos del Estado que alimentados por una legión de
personas que realizaban listas negras en las empresas y lugares de trabajo,
donde eran anotados en ellas todo tipo de personas que a estos denunciantes les
tenían encono, o como en toda convivencia humana, eran fuentes de envidia o
molestia por quienes funcionaban como delatores. En cada empresa, área laboral,
existían sujetos que una vez por semana se reunían para analizar y escribir los
nombres de personas a las cuales se podían acusar de ser miembros o partidarios
socialistas o comunistas. “No se movía ninguna hoja”, sin que estos sujetos que
laboraban trastienda, de forma oculta y enquistada en los diferentes lugares de
trabaja, informaran a los sistemas de represión para que obraran en contra de
“los enemigos del régimen”.


Y aun hoy esta conducta sigue funcionando, pero
ahora, como un sistema de lealtad hacia que los sujetos de la clase política,
levantaron como candidato para obtener algún sitial, ya sea como concejal,
alcalde, gobernados, diputado, senador e incluso para presidente de la
República. El fracaso del Golpe de Estado, esta ad portas y se muestra en cada
acto eleccionario, desde el triunfo mismo de Aylwin como presidente. Por ello
este día 11 de septiembre, lamentablemente no hay nada que celebrar. Los que
tienen a sus deudos dentro de los Detenidos Desaparecidos, los que realizaron
el movimiento de insurrectos contra el gobierno caótico de la UP, a los que
aplicaron actos impropios a sus propios compatriotas denunciados por delatores
ocultos y que aun siguen ejerciendo labores dentro de los diferentes partidos
políticos, estructurados en una ”clase política”, que al igual que el
empresariado que logro hacerse de las empresas del Estado en el proceso que se
vino gestando desde la dictadura y que vio un avance raudo durante el gobierno
democrático de Frei. Y bueno la pauperización de las fuentes laborales, que en
su retroceso han vuelto al sistema de capataces y el abuso que se hace de los
trabajadores que, empobrecidos al estar en una situación de trabajos
esporádicos y temporales, que incluso ha llegado a las áreas profesionales con
proyectos ha ser presentados para su aceptación en las diferentes instituciones
del Estado.

La acción ejecutada el día once de septiembre
de 1973, cuya finalidad, al parecer era motivada por el profundo desorden socio
político que había alcanzado el país y que no se veía salida alguna de ella, y
al contrario el despeñadero era cada vez más notorio hacia un abismo sin
retorno, uno que pareció repetirse aquel día fatídico del mes de octubre del
2019. Un aparente estallido social, que demostraba el olvido al que había caído
la población del país sobre su historia mas reciente. Una que clama por no ser
olvidada, para que nunca más vuelvan a suceder cosas de la magnitud que los informes
y los artículos impresos en los diferentes medios intentan exponer. Es una
deuda histórica que no sólo atañe a las Fuerzas Armadas, sino a todo el
espectro político y empresarial del país, que en su sabiduría supina vuelven a
encarrilarnos hacia el mismo abismo del cual se había salido en un tiempo de
Guerra Fría.

Ni el perdón ni el olvido, como clamaban
ciertas agrupaciones de ultra izquierda, parece haberse acatado. Los chilenos
gracias a las medidas y políticas tomadas en educación han dejado en claro que
la ignorancia ha hecho su imperio, y el “patear”, la ignorancia hacia adelante,
no permitiendo que ningún alumno repita, haciendo que la educación superior
deba asumir el rol de las enseñanzas previas, que deben haber preparado a los
alumnos para enfrentar el reto de aprender una profesión. Todo en el país ha ido
sido trastocado, en una mezcla de disvalores, donde sólo prima la capacidad de
establecer una forma de hacerse de dinero fácil y rápido, no importando el
método y a quienes se dañe por el logro del fin individual. Uno donde en el
aparente discurso de igualdad de las personas, “hay uno que son más iguales,
que otros”.

El objetivo primordial del Golpe de Estado se
desvaneció en el momento mismo que surgió la tortura y las formas de castigar a
toda la población en pleno régimen militar, donde el miedo hizo su imperio,
aunque mal que mal, puso orden y una forma de actuar que llevaba al país a un
tránsito de orden seguridad y un fin de soñar con alcanzar pies más adelantes
para el desarrollo de la Nación. Si bien no a la libertad, que tanto manosean
los políticos para lograr sus afanes personales y que la masa envestida en el
traje de la ignorancia y la brutalidad los sigue sin pensar se esto es real o
sólo una forma retorica para levantar quimeras que se disuelvan con el viento y
el transcurrir del tiempo. Hoy el hecho ocurrido el día 11 de septiembre de 1973,
sólo logro demorar lo que ya se ha venido desarrollando en el mundo político y
sus agentes que han dañado grandemente a los ciudadanos de esta larga y angosta
faja de tierra. Sólo hoy, en un pasado inmediato, bastaría con entrevistar a
los cientos o miles de trabajadores de la región del Biobío, que quedaron
cesantes y sin otra alternativa de trabajo, al cerrar la usina de Huachipato,
por las malas gestiones de quienes tenían la misión de hacer competitiva a la fabrica
y ver nuevos nichos de mercado donde poner su producción. Al final el once de septiembre es una fecha
donde el triunfo de la mentalidad a corto plazo hizo su triunfo y coloco a
gente, en el transcurrir del tiempo, que cada vez más queda al debe con el
avance del país y las garantías de hacer una sociedad más justa, equitativa y
competitiva.


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