sábado, 26 de julio de 2025



Alonso de Ercilla y Zúñiga, nació en Madrid el 7 de agosto de 1533. Debido a su origen noble, su infancia transcurrió en la corte de Carlos V, donde fue paje del príncipe Felipe. Junto a él, adquirió una sólida formación renacentista, la que incluyó el aprendizaje de latín, francés, italiano y alemán. Tras la muerte de Pedro de Valdivia, viajó a Chile junto al nuevo gobernador Don García Hurtado de Mendoza, arribando al puerto de Coquimbo, el 23 de abril de 1557.


Poeta de la espada, conquistador conquistado, se le considera tanto historiador como poeta. En un lúdico artículo, Enrique Lihn lo bautiza como el "primer poeta joven de Chile". Otros poetas como Pablo Neruda también le han dedicado palabras a Alonso de Ercilla.

Alonso de Ercilla permaneció dos años en Chile, participando en varias batallas. Aquí comenzó a escribir La Araucana, poema épico dedicado al Rey Felipe II.

Ercilla afirma que escribió su obra en trozos de cuero, pedazos de cartas y cortezas de árbol, durante las mismas campañas, anotando cada noche los sucesos del día, en los sitios en que ocurrieron y averiguando entre los soldados lo que había sucedido antes. De ahí el valor documental que se atribuye a su obra. Llegó hasta Chiloé donde dice haber dejado escrito en el tronco de un árbol, con su cuchillo, una famosa estrofa de su poema.


En la ciudad de La Imperial tuvo un incidente con el capitán don Juan de Pineda. En la disputa, sacaron a relucir sus espadas. Hurtado de Mendoza, allí presente, los condenó a muerte y ordenó que fueran ejecutados al amanecer del día siguiente. El Gobernador se encerró y prohibió que lo visitaran. Se dice que los nobles acudieron a una doncella araucana de La Imperial, a quien el Gobernador miraba con notoria simpatía. La niña, acompañada de otra mujer habría llegado hasta él, obteniendo el perdón. En homenaje a ella habría titulado su poema con el nombre de "La Araucana", en género femenino. En tanto, Ercilla definió al Gobernador, con cierto desdén, como "mozo capitán acelerado". Hurtado de Mendoza les conmutó la pena por el destierro y, debido su caracterizacón en La Araucana, encargó un nuevo poema épico a Pedro de la Oña. Don Juan de Pineda regresó a Perú tomando los votos agustinos, para cumplir una promesa formulada esa noche de vigilia en espera de la muerte.

Don Alonso salió de Chile endeudado, sin encomiendas, habiendo sufrido afanes, hambre y vigilias. Regresó a España en 1559, donde alcanzó fama por la publicación de la primera parte de su poema, la que fue celebrada en España y en otros países; y fortuna, por una herencia familiar y un matrimonio conveniente. Además, fue ordenado Caballero de la Orden de Santiago. Ercilla murió en Madrid, el 29 de noviembre de 1594.

                                                Fuente: https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3285.html


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